| Carta Bienvenida |
|
Estimados colegas: El conocimiento se revalúa con gran celeridad y lo que hoy es tenido como cierto, en ocasiones, antes de que pueda ponerse en práctica, deja de serlo. Un espiral de nuevos hallazgos y sepultara de antiguas verdades que nos asombra, sumiéndonos algunas veces en la impotencia para responder como debiéramos a los predicamentos que el mundo actual nos presenta en todos los campos del desarrollo de las ciencias y en especial el de la medicina.
Nunca terminamos de aprender y cuanto más conocemos, más confrontamos la dura realidad que ratifica nuestras limitaciones para saberlo todo, para conocerlo todo, para entenderlo todo. Trabajamos paradójicamente con un universo finito como es el cuerpo humano llegando a un conocimiento tan profundo y deslumbrante de este que nos llena de satisfacción. Creemos que pronto todas las verdades podrán ser nuestras; pero cuán lejos estamos de esto, mas sin embargo esa complejidad infinita de las funciones y disfunciones orgánicas nos impulsa a continuar sin perder el rumbo hacia un puerto que aun podría estar lejano: Derrotar la enfermedad y descubrir la cura.
Cómo y con qué ojos debemos de ver para entender mejor y resolver nuestros interrogantes? Nuevas formas de ver al paciente han hecho que los clínicos estén trabajando con 4 enfoques en su práctica diaria. ¿Es nuestro paciente un sujeto que permite ser estudiado, orientado y tratado en nuestro consultorio en forma tranquila pausada con reflexiones y apoyos diagnósticos que han de suponer un consumo valioso de tiempo? O por el contrario nuestro paciente requiere de un servicio de urgencias, una valoración veloz, seguramente dinámica que obliga a un manejo preciso de protocolos sin dar en algunos casos espacio a una relación amistosa con el enfermo o su familia? O más aun, nuestro paciente debe internarse en un centro hospitalario completamente diferente a su cómodo y acogedor hogar para poder bridarle más seguridad que confortabilidad en un intento de preservar su vida o prevenir mayores daños? O es la enfermedad de nuestro paciente una entidad que deba ser vista con la agudeza de instrumentos, con la concienzuda valoración de las estadísticas y con la visión futurista e imperturbable del investigador? Todas estas maneras de ver al paciente en nuestro trabajo diario nos han motivado a bautizar la temática del XXI congreso de medicina interna como “Puntos cardinales en Medicina Interna un problema, cuatro enfoques: URGENCIAS, AMBULATORIA, HOSPITALARIA E INVESTIGACION”. Si bien cada día observamos como colegas de la especialidad de la medicina interna se inclinan más a trabajar en algunos de dichos “enfoques” en forma exclusiva, en la práctica y tal vez en la mayoría de los casos de nuestro país el internista sigue moviéndose entre estos” 4 puntos cardinales” con gran acierto sin inclinarse completamente a alguno de dichos tópicos. |
